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La crisis de creatividad del siglo XXI

Es curioso comprobar cómo en los años 80 y 90 se anhelaba que llegase el año 2000, como símbolo de prosperidady modernidad. Muchas película...

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martes, 22 de mayo de 2018

La madre de los «crossovers»

Spielberg fue el Rey Midas de Hollywood en los años 80 y 90, y es que su nombre ha estado ligado a buena parte de los iconos culturales juveniles de la época, bien como director o bien como productor. Dirigió E.T, la saga de Indiana Jones, o Parque Jurásico, pero en la producción su nombre está detrás de títulos como Gremlins, Los Goonies, Regreso al futuro, El chip prodigioso, Los Picapiedra, acreditado como Steven Spielrock, ¿Quién engañó a Roger Rabbit?, El secreto de la pirámide, por citar algunos ejemplos.

Hoy en día, con la moda imperante de los «crossovers», es decir, del cruce entre universos, como se está haciendo continuamente con los personajes de marvel y DC Comics, la novela Ready Player One, de Ernest Cline, supone un «crossover» de los grandes iconos pop de esa época dorada de Spielberg, y quién mejor que el mismísimo Rey Midas de Hollywood para llevar esta obra a la gran pantalla. El propio autor del libro se encarga del guion junto a Zak Penn, que debutó como guionista en los 90 con El último gran héroe, la cinta en que un niño se mete en la película de acción de su héroe favorito de la gran pantalla, que no es otro que Arnold Schwarzenegger. Ready Player One también discurre entre dos universos, pero esta vez se trata del mundo real y la realidad virtual.

La acción se sitúa en el año 2045, con una sociedad decadente e inconexa, cuya población se refugia tras las gafas de realidad virtual en un videojuego llamado Oasis. El creador de este macro entretenimiento era un fan de la cultura pop ochentena y diseñó todo su universo a base de innumerables guiños a los iconos de la época. Al fallecer, dejó como legado una competición por el control de Oasis. El jugador que encuentre tres llaves estratégicamente escondidas en el vasto universo virtual que ocupa el juego, será el nuevo propietario del mismo.

Steven Spielberg, en una entrevista, decía que al hacerse cargo de la adaptación cinematográfica, tuvo que obviar algunos guiños que figuraban en el libro para que la película no pareciese un auto homenaje. Aún así, su influencia es tan amplia que resulta inevitable la presencia en la película de buena parte de su obra ochentera.

En el reparto encontramos a los jóvenes Tye Sheridan y Olivia Cooke junto al ya consagrado Simon Pegg y el veterano Mark Rylance, en su tercera colaboración con Spielberg tras El puente de los espías y Mi amigo el gigante. La partitura, por segunda vez en la filmografía de Spielberg como director, no es de John Williams. En El puente de los espías fue Thomas Newman quien tomó el relevo de la batuta y ahora es Alan Silvestri, habitual compositor de las películas de Robert Zemeckis. Puesto que las primeras películas de Zemeckis las producía Spielberg, como Regreso al futuro, por ejemplo, Silvestri ya está acostumbrado al universo «spielbergiano».

El resultado de Ready Player One es un espectáculo visual sin parangón. Apabullante en su estética y con un claro mensaje en favor de vivir la realidad frente a mundos virtuales digitales, el filme es un entretenimiento de primerísima línea, con Spielberg volviendo a su cine más mágico e inspirador, ese cine que hizo soñar a toda una generación.

martes, 15 de mayo de 2018

Una trilogía de tres minutos

Desde 2013, el RACE convoca anualmente un concurso escolar de cortometrajes sobre educación vial. Una interesante iniciativa para fomentar entre los chavales tanto las normal de seguridad vial, como el interés, o incluso alimentar o descubrir una vocación, por el mundo de los audiovisuales.

Se trata de cortos de entre medio y un minuto de duración. Este año, impartiendo clases de producción cinematográfica a estudiantes del colegio Tajamar, he tenido la oportunidad de participar con mis alumnos en este certamen y hemos presentado tres vídeos. Entre todos forman una trilogía que lleva por tema común los riesgos del uso irresponsable de los «smartphones» en la vía pública.

No más smombies lanza mensajes sobre el comportamiento imprudente de peatones y conductores en general.

Kamikaze se centra en la figura del conductor y la conducción temeraria.

No estás solo pone la atención sobre el peatón y su interacción con los demás.

lunes, 30 de abril de 2018

Unas interpretaciones brillantes

El veterano Daniel Auteil, protagonista de la comedia Entre Amigos, y la joven Camélia Jordana, sostienen un intenso e interesante duelo interpretativo a las órdenes de Yvan Attal en Una razón brillante (Le Brio).

Un excepcional, aunque cínico y deslenguado profesor de universidad, polémico por sus comentarios de tintes clasistas, xenófobos y racistas, se ve abocado a entrenar a una alumna francesa del extrarradio, de padres inmigrantes de Oriente Medio, para que represente a la universidad en un concurso de oratoria.

Las interpretaciones de sus protagonistas y los afilados diálogos del guion, son las dos grandes bazas con las que juega esta espléndida comedia con alto contenido de crítica social, que hace un atinado retrato de los grandes pecados de la sociedad actual. La hipocresía, las falsas apariencias, los conflictos clasistas y raciales, son objeto de estudio en clave cómica a lo largo del metraje.

Es una película que habla sobre las personas y las relaciones interpersonales. Y es que, por muy modernos que queramos ser, por muy en el siglo XXI que nos encontremos, por mucha tecnología de comunicación que tengamos a nuestro alcance, seguimos teniendo, y quizá más que nunca, serios problemas de empatía con los demás, cuando en realidad y a la postre, son las relaciones entre las personas lo que de verdad importa.

domingo, 22 de abril de 2018

Premios Cinemanet Madrid 2018

Fue el pasado 9 de abril en el auditorio de COFARES en Madrid. Un año más se entregaron los premios Personaje, ¡Qué bello es vivir! y Homenaje a la trayectoria humanística, de Cinemanet.

La librería, de Isabel Coixet, fue galardonada con el premio Personaje, en su categoría de «personaje de ficción» para la protagonista de la película Florence Green, interpretada por la actriz Emily Mortimer. El galardón a «personaje real» fue para Helena Studler, interpretada por Assumpta Serna en la cinta Red de libertad, de Pablo Moreno.

En los premios ¡Qué bello es vivir! hubo este año un empate en la categoría de «película europea», siendo premiadas ex aequo Lo que de verdad importa, de Paco Arango, y el documental Converso, de David Arratibel. En la categoría «película de resto del mundo» la premiada fue Wonder.

Finalmente, el homenajeado de la noche fue el gran filósofo Alfonso López Quintás.

Galax Pictures, como otros años, ha estado al frente de la parte técnica de la gala y ahora les ofrece el siguiente vídeo resumen del evento.


sábado, 31 de marzo de 2018

La forma del Óscar no es de agua

La forma del agua (The shape of the water) de Guillermo del Toro se ha proclamado vencedora en los Óscar de este año con cuatro estatuillas: mejor música, diseño de producción, dirección y película. Las dos primeras, merecidísimas, sin duda, pero las dos últimas, creo que es discutible.

Se trata de lo que podríamos llamar, una película «con bicho», es decir, una historia protagonizada por una criatura no humana y su interacción con las personas u otros seres. A veces, estas criaturas despiertan sentimientos de ternura, otras de miedo, otras de comicidad, etc. Pueden ser de origen mitológico, extraterrestre, sobrenatural o lo que la imaginación de sus creadores alcance. Y el secreto del éxito de estos filmes está en el carisma de la criatura, de su empatía con el espectador, de dejar alguna huella, algún rasgo distintivo por el que ser recordado. Inolvidables criaturas del celuloide son, por ejemplo E.T., King Kong, Alien, Gollum, Yoda, Johnny 5, Depredador, Chewbacca, Gizmo y un largo etc. ¿Cuántos se acordarán en un tiempo de la criatura anfibia de La forma del agua?

Otro problema es el hecho de que sea una historia romántica y falte química entre la pareja protagonista. Tramas menos interesantes o más convencionales han tenido más impacto en el espectador gracias a la química que transmiten sus protagonistas, como por ejemplo en Titanic o Pretty Woman. Incluso hablando de amores acuáticos, hay un precedente interesante en Splash, la comedia de Ron Howard sobre el romance entre un joven con problemas en el amor y una sirena, encarnados por Tom Hanks y Daryl Hannah respectivamente. La película era más sencilla, menos ambiciosa, pero la química entre los protagonistas funcionaba mejor que en el filme de Del Toro. Hasta él mismo consiguió escenas más románticas en Hellboy entre los personajes de Ron Perlman y Selma Blair, con un romance entre un diablo ignífugo y una chica de combustión espontánea en una película de acción. En esta ocasión, Sally Hawkins lo hace muy bien, ha recibido buenas críticas y merecidas, pero también es cierto que luce más en sus escenas en solitario o con otros actores, que en las secuencias románticas con su amante anfibio.

El tercer «pero» u objeción que se le puede achacar, es el escaso aprovechamiento de las subtramas. Se enmarca todo en un contexto de historia de espías en la Guerra Fría, que el director apenas desarrolla ni genera tensión o interés.

Creo que estos tres puntos son hechos bastante objetivos. Siendo más subjetivo, añadiría que a los personajes, en general, les falta autenticidad, pero es una apreciación más personal. El que destaca más en el elenco sobre los demás es el veterano y siempre eficaz Richard Jenkins, en el papel del vecino de la protagonista.

Si no fuese la ganadora de los Óscar, sería una película más de género fantástico muy agradable de ver y ya está, pero habiendo ganado frente a películas más sólidas como El instante más oscuro o Tres anuncios en las afueras, creo que se hace necesario plantearse estas cuestiones. Lo más curioso, es que sobre el papel sí hay material para que sea una película muy notable y de gran interés, pero lo que se ve en pantalla se queda más en un películas de intenciones que de resultados. Por ello, considero que los Óscar a mejor película y mejor director le quedan algo grandes, no siendo así con la deliciosa música de Alexandre Desplat, que se llevó a casa un merecido galardón a mejor partitura original, y también el premio a mejor diseño de producción, un espléndido trabajo de escenarios y ambientación, como suele ser habitual en la filmografía de Guillermo Del Toro.

viernes, 23 de marzo de 2018

Tres anuncios, dos actorazos

Los actores Frances McDormand y Sam Rockwell se alzaron con los galardones a mejor actriz principal y mejor actor de reparto respectivamente en la pasada entrega de los Óscar por interpretaciones en la película Tres anuncios en las afueras. Merecidísimos, sin duda ambos premios. Es una película de actores, en la que todo el elenco, en general, trabaja muy bien y en sus interpretaciones reside la fuerza del filme. De todos ellos, además de los dos premiados, cabría destacar también a Woody Harrelson, con su habitual magnética presencia en la pantalla.

Frances McDormand recibe así su segundo Óscar tras Fargo (1996) y otras tres nominaciones por Arde Mississippi, Casi famosos y En tierra de hombres. En esta ocasión interpreta a una madre coraje que ha perdido a su hija, violada y asesinada, y tras varios meses sin una sola pista sobre su asesino, decide usar tres vallas publicitarias abandonadas en las afueras del pueblo, para publicar frases de denuncia contra la inoperancia de la policía local, acusando concretamente al sheriff, interpretado Woody Harrelson.

Sam Rockwell recibe su primera nominación al Óscar y lo gana. La verdad es que no es para menos, ya que sorprende en un rol muy alejado de sus registros cómicos de Iron Man 2 o El camino de vuelta. Interpreta a uno de los policías del pueblo y se presenta como un matón racista y egoísta sin muchas luces pero con una lealtad ciega hacia su jefe. Es un antihéroe en toda regla que resulta incluso repulsivo para el espectador. Sin embargo, su personaje es el que más evoluciona en la trama y Rockwell lo sabe transmitir muy bien. Además, protagoniza dos de las mejores escenas de la película. Una es un plano secuencia magistral, que resulta muy impactante, tanto por lo ocurre en la escena, como por la perfección técnica con que está filmada. La otra es una secuencia en la que ocurre algo clave en la evolución del personaje y suena de fondo una magnífica canción de Joan Baez.

Tres anuncios en las afueras es una historia sobre cómo las verdades incómodas generan ira en las personas, debido a que cada uno percibe la realidad de una manera al cargar cada cual con sus propias neuras y frustraciones. Dirige este retrato sociológico Martin McDonagh, el director británico de títulos como Escondidos en Brujas o Siete psicópatas. No ha sido nominado por su trabajo de dirección pero sí por el guión. Otro aspecto muy destacado de la película es la música, también nominada a los premios de la Academia, una estupenda partitura que corre a cargo de Carter Burwell, habitual compositor en la filmografía de los hermanos Coen.

domingo, 18 de marzo de 2018

La que se ha liado por un insulto

El pasado mes de enero se presentó en primicia en la gala de Medallas del CEC la película libanesa El insulto, que llegó a la cartelera la semana pasada. Estuvo nominada en los Óscar como mejor película de habla no inglesa, pero premio fue a para finalmente para la producción chilena Una mujer fantástica.

El insulto cuenta la historia de cómo una riña entre vecinos puede acabar en un fenómeno mediático y social. Por un malentendido, un musulmán insulta a un cristiano, el cual se siente ofendido y exige disculpas, mientras el otro considera su reacción exagerada y no va claudicar en retractarse de algo que no estima que sea para tanto. Ambos motivados por su enfrentamiento cultural y religioso, enconan sus posiciones en el malentendido y llegan a juicio. De esta manera la tensión crece hasta el punto en que el conflicto se hace mediático y provoca un enfrentamiento social.

Es una película muy interesante para el debate desde el punto de vista de la convivencia entre distintas culturas o incluso para un estudio humanístico y sociológico. Por otra parte, en el aspecto meramente cinematográfico, cabe resaltar su fluidez narrativa, más cercana al cine occidental que al de Oriente Medio, y el enorme carisma que irradian sus protagonistas, actores desconocidos para el gran público en occidente, que sin embargo tienen una gran presencia en pantalla y resultan empáticos con el espectador.

En definitiva, El insulto es una muy buena película que puede interesar al público tanto por su contenido de calado social como por sus valores cinematográficos, ya que goza de una factura impecable, debido especialmente a su narrativa y sus interpretaciones.